El cubil de Rodolfo Calavera
...registro de los diarios perdidos de R.C.
domingo, marzo 26, 2006
viernes, febrero 24, 2006
Evocación en cinco tiempos
(esperandote)
---------------

I
La impúdica luz nocturna
vacila,
pareciendose a un desierto
Todo silente / todo desierto
El cuerpo,
el cuerpo también pareciendo
el cuerpo haciéndose silencio
II
Es cierto que he recorrido algunos pasos
pero nunca dije yo
He atravesado glaciares,
rocas sin delirio
pero siempre un árbol
pero siempre una noche
III
La soledad es un animal salvaje
Con entrañas, vestidos y jirones
La soledad no quiere nombres
La soledad resuena a distancia
IV
Vestido de verde/vestido de ausencia
Royendo los huesos del tiempo/Respirando la noche del mar
Evocando peces en la distancia/Contemplando la luna, la luna que contempla
V
Siendo aquel que sólo añora,
aquel del cuerpo sobre el tiempo,
diluido.
El cuerpo sobre la ausencia
------
(aún espero que te hagas presencia,
que atravieses la puerta)
jueves, febrero 09, 2006
...para mi hermosa Dinosaura, de la mirada eterna.

No ser buen viajero/ En la más bella estación hacerse árbol,construirse un refugio y quedarse eternamente/ Hacer definitiva estación/ Nunca abandonar.
Edificar tiernas burbujas para las arrugas de la corteza/ Derramar lágrimas de piedra/ Acostar la vida en triste contemplación.
El viajero transcurre, se dibuja una continuidad/ El árbol se agrieta por dentro, nunca explota.
No saber sostener la línea del camino/No existe un camino
Refugio, tierna humedad: primera respiración, ultimo estertor/ Las piedras parecen estar vivas/ El viajero no conoce de espejos/ Sólo el árbol podrá sonreir y cultivar su propio ocaso.
Si secase la simiente… dejarse roer por los insectos, por los animales y por las muertes simbólicas de cada viajero/ Los ojos serán lo último en cerrarse.
lunes, febrero 06, 2006
miércoles, enero 11, 2006
lunes, enero 02, 2006
Acerca de las herederas del loto

Cuando,
se quisiera conocer las palabras que, por ser niebla, sólo contribuyen al agudo filo de la soledad,
el cuchillo que podría rasgar el velo de la distancia es fantasma,
la conversación con los secretos de las voces es criatura de garras enfermas,
se sabe que el repiqueteo de gotas huérfanas al pie del umbral será después un mar de oscuro bermellón.
Entonces, y sólo entonces, quisiera contemplar como un árbol cansado por los siglos y regar la simiente con hojas inconclusas
sábado, diciembre 31, 2005
Premoniciones

Al despertar, Rodolfo Calavera teme por su existencia: cuando no ocurre lo que debía ocurrir, Rodolfo teme perder la cordura:
¡Que temeroso es el momento
cuando con sospecha dibujamos
la línea frágil del respirar acompasado
con un compás motoso y arruinado
y en fugaz presentimiento entrevemos
el espanto de romper telarañas!
También, en estas situaciones, Rodolfo habla en tercera persona refiriéndose a quién él supone que es sí mismo, pero sin contar con las suficientes herramientas para comprobar tal afirmación: Despersonalización. Transfiguración y diludicificación.
En tales ocasiones se recomienda acudir a la tienda más cercana, comprar un jarro de miel, mezclarlo con gasolina y atentar contra la vida de un funcionario público de mediana importancia, preferentemente amigo del presidente y experto en el preparado del chicarrón.
Cuando Rodolfo usa disfraz de cotillón, presiente que jamás pronuncio su verdadero nombre.
viernes, diciembre 30, 2005
La inmemorable historia de Ratita

Una mañana desconocida, en plena sesión de nado olímpico, encontré entre mis escombros el cadáver de Ratita. Las visiones de aquel grueso suceso, igualmente enterrado entre mi basura ósea, contrajeron mis tripas en el inminente deseo por aguardiente brasilero. De todos modos creo recordar que sucedió tal como lo recuerdo:
En mi mañana de caminar por cualquier lugar menos frente a una heladería, me encontré con Ratita en el mercado negro de animales. Era una hermosa gata, cuyo pelaje me inspiraba pensar en los salares que jamás visité. En cuanto me detuve a observar a los tropicales canarios, que compartían la misma condición que Ratita, ella clavó su mirada en la mía y con desesperado aullido me contó como había llegado a ese lugar:
Ratita nació de madre soltera y de padre desconocido. Los matorrales del río Rocha hicieron el papel de lecho y escuela durante toda su infancia. La madre la acompaño infaltablemente hasta el día en que supuso que Ratita podía valerse por sí misma. Una tarde lluviosa fue cuando ella tuvo que enfrentarse al inevitable sino de la soledad. Para satisfacer su hambre, logró hacerse querer con cierto carnicero, quién siempre accedió en alimentarla con las vísceras sobrantes del negocio. Poco tiempo después del abandono de la madre, Ratita conoció a un conocido gato de la ciudad, quién desplegó todas sus tácticas de conquista para traer a Ratita a sus pies. No sin muchos esfuerzos, en cierto tiempo Ratita se trasladó al lujoso cubil de Romeo. La vida entre ambos no trajo mayores sorpresas y Ratita era una gata destinada a la soledad. Pero el desastre llegó pronto cuando el carnicero, en un arrebato de furia alcohólica, mató a Romeo. Enterada de tan trágico suceso, lo primero que hizo Ratita fue vengarse de Romeo, dándole de comer al carnicero de su misma hacha. Perpetrado el asesinato, Ratita se dedicó al alcohol, aprovechando el descuido de los borrachos de fin de semana. Todo lo que sucedió a continuación fue una trama de hechos nebulosos cuyo recuerdo se escapaba de la gatuna memoria de mi nueva amiga. Tan sólo pudo decirme que una mañana despertó ya encerrada en aquella funesta jaula que ahora se había convertido en su permanente cubil. Sin pensarlo dos veces extraje las monedas que aún tenía en los bolsillos y me llevé a Ratita a mi cubil.
Por el momento es todo lo que puedo decir. El pensamiento de Ratita me contrae la garganta en un nudo de lágrimas. Como llegó el cadáver de mi adorada gata a ser parte de mi basura de escombros es algo que permanecerá en secreto por el resto de mis transcendentales mudanzas de cubil a cubil.
viernes, diciembre 23, 2005
Spinetta

La vida azul no siempre susurra oraciones secretas
No siempre habrá que entenderlo y armonizarlo
Las visiones espantosas de primavera me dicen: “zp”
Y los violines desintegran el adjetivo perdido del tiempo
Esta noche pienso palpar intangiblemente
las remotas extensiones del fuego de invierno
con miradas inhabitables, resonantes silencios
Quisiera abrir mi sombrero a la sombra de un paraguas
o, en todo caso, usar impermeables imaginarios
La lluvia es casi siempre secreta
domingo, diciembre 18, 2005
...
...dos horas despues.
¡Creo que si supiera alemán ya habría compuesto una nueva canción! A veces escucho bossa-nova y me pongo a chillar un poco. Y veo pequeños tomates celestiales y pienso en leer una enciclopedia literaria (tal vez me inspiro y escribo alguna novela). Pero en la televisión dicen cosas confusas y que después de que alguien creó a Eva, creó a Evo (creo). Lo mío no son las novelas. Yo escribo lo que no es poesía. Utilizo mi diario, en mi cubil.
¡Ay! Algunos dicen que deliro. Yo no deliro, él no delira, ellas no deliran, nosotros no deliramos, vosotros no deliráis, ellos no deliran.
Por cierto, ya que estamos en el tema, encontré esta imagen (vestigios de algún pensamiento pasado)

¡Nos vemos luego pues!
Esto no es
...dos horas antes

Verdaderamente les digo que no crean en nada de lo que digo. Este no es un post, no lo olviden. Este no soy yo y tampoco soy yo quién escribe. No son estas palabras ni nada parecido a cualquier otra cosa que quieran (o puedan) imaginar, concebir, retorcer, reducir, salvatizar, respedar, aqualerrar, semantizar, figurar o cualquier cosa que no importe.
De todos modos todos estas formas, de todos modos estas formas todas, de modos de estas formas, formas de todos los modos. Esta no es una reflexión y tampoco es nada parecido.
Mil formas, formas mil
No es nada, es nada no
Ramilletes de ramilletes
Cosas que no se parezcan a cosas
Palabras que nunca sean palabras
Les pido que no crean nada de lo que digo pues en realidad no digo nada.
Este no soy yo: *. Yo no soy yo.
¡Ya!...basta. Ahora mismo desearía estar fumando. Quisiera una pipa y no sé cuando.


